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Archivo de la Memoria Trans: el registro que quiere contar la historia de las trans en Argentina 💪Trans

Archivo de la Memoria Trans: el registro que quiere contar la historia de las trans en Argentina 💪

Actualizada 23/11/2017 04:56

Todo empezó con una caja de fotos que la activista María Belén Correa encontró en la casa de su amiga Claudia Pía Baudracco después de su muerte en 2012. Habían sido amigas durante muchos años: juntas habían fundado en 1993 la Asociación de Travestis Argentinas.

Era una época jodida para las chicas trans: en los 70 y 80 podían meterlas presas por el solo hecho de estar caminando por la calle y la expectativa de vida era (y sigue siendo) de 35 años. Desde ATA (que después se convirtió en la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Argentina) Claudia Pía, Belén y otras personas trans militaron por dejar sin efecto los Códigos de Faltas y Contravencionales, que criminalizaban la homosexualidad y el travestismo en varias provincias argentinas.


No era fácil llevar registro de sus vidas: la mayoría de las chicas llegaban a Buenos Aires corridas de las casas de su padres, por lo que no tenían fotos de la niñez. Vivían en hoteles y en cada allanamiento perdían todo: no solamente sus cosas, también sus fotos, que quedaban tiradas en la calle.

Durante años, María Belén, Claudia Pía y otras chicas fueron rescatando fotos aquí y allá y guardándolas en cajas. Cuando Pía murió, a los 42 años, Belén y una amiga historiadora empezaron a revisar esas cajas que ella tenía en su casa y se dieron cuenta de que Pía había guardado todo.

Con todo ese material, Belén armó un grupo de Facebook ultra secreto al que llamó “Archivo de la Memoria Trans.


“Empecé a contactar a chicas que sabía que estaban en Argentina pero también muchas que estaban dispersas por Europa, Brasil, Estados Unidos, Uruguay. Así, por el boca a boca, como siempre fue nuestra comunicación, empezaron a ingresar chicas nuevas al grupo”, cuenta María Belén.

Hoy en el grupo hay 1200 chicas trans argentinas o extranjeras que vivieron en Argentina. Todas tienen en común el exilio: durante la dictadura se endurecieron los edictos policiales y muchas chicas se fueron a Europa, Estados Unidos o Brasil.


Lo que pasó en el grupo de Facebook fue medio mágico: un montón de chicas que hacía años que no se veían empezaron a reencontrarse ahí.

Empezaron a circular fotos viejas y muchas se reconocían en fotos de otras o encontraban la cara de alguna compañera que había muerto: hay fotos en cumpleaños, de entre casa en la pieza del hotel, entre amigas o en pareja, fotos grupales y selfies ochentosas.

“A partir de esas fotos generábamos comentarios, anécdotas, peleas por ver quién tenía la versión correcta sobre alguna situación”, cuenta María Belén.

“Durante un año fuimos armando este archivo sin ningún tipo de profesionalismo: se armó como se junta una familia, como armar una fiesta y empezar a mandar invitaciones a los que sabemos que son parte de la familia”.


Estaban en eso cuando se acercó a ellas la fotógrafa Cecilia Estalles. Ella quería trabajar con fotos del archivo y terminó sumándose al equipo.

Cecilia entendió que Belén y su compañeras estaban haciendo un gran trabajo de archivo fotográfico casi sin darse cuenta o sin saber cómo hacerlo. Con ella arrancaron una forma de trabajo más profesional para escanear y organizar el material.

Como las fotos que se compartían en el grupo tenían baja resolución Cecilia les enseñó a guardarlas en buena calidad. Hoy en el archivo trabajan once personas -María Belén, Magalí Muñiz, Carlos Ibarra, Carla Pericles , Carolina Figueredo , Ivana Bordei, , Cecilia , Catalina Bartolomé , Florencia Aletta , Cecilia Sauri y Luciana de Mello — entre las áreas de digitalización, investigación y dirección artística.

Laburan con computadoras y escáners propios o donados. Cecilia, Catalina y Florencia les enseñan a sus compañeras lo que ellan sabe sobre fotografía y ellas les enseñan sobre historia trans.

“El sentido militante del archivo es poder rescatar las historias y las vivencias, basándonos en la memoria de las sobrevivientes”, explicó María Belén.

“Nosotras vivíamos en guettos, éramos consideradas ilegales, estar en la vía publica era motivo de arresto. Nos veíamos en las comisarías, en los calabozos, en los cumpleaños o en los velorios”.

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